El mundo que nos rodea es cambiante. Todos sabemos que los combustibles fósiles aumentan el efecto invernadero de la tierra. Pero un estudio revela que fue precisamente la formación natural de carbono orgánico enterrado hace casi 440 millones de años lo que freno el calentamiento global que entonces amenazaba el planeta.
La investigación asegura que el hundimiento del carbono orgánico que posteriormente se transformo en el petróleo que ahora quemamos, enfrió el clima. Durante este periodo se formaron los yacimientos del norte de África y oriente medio, que constituyen las fuentes petrolíferas más productivas del mundo. Ahora ese petróleo que salvó el planeta, lo estamos volviendo a enviar a la atmosfera, reactivando el calentamiento global que afectara a millones de personas en todo el mundo.

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